Son muchas las personas que prueban el jamón serrano e ibérico a diario, pero ¿cuántas de estas personas conocen verdaderamente la diferencia entre ambos productos alimenticios?

A día de hoy existen un gran número de personas que confunde los dos tipos o, incluso, piensa que son el mismo producto. Esto se debe a que ambos productos gastronómicos comparten el mismo nombre y provienen del mismo tipo de animal, el cerdo. No obstante, sí que podemos encontrar alguna diferencia, como las diferentes razas del animal.

Para empezar, el jamón serrano proviene de un cerdo blanco, no ibérico. El cual se conserva en climas de sierra fríos y secos. Su cría se realiza de manera extensiva o en establos. Y, los cerdos que son alimentados a base de pienso.

Por otra parte, el jamón ibérico procede de la raza ibérica, considerándose patrimonio exclusivo español, puesto que la raza es autóctona de nuestro país. Esta especie se alimenta de pienso rico en ácidos oléicos y cereales. Durante la montanera -periodo de tiempo entre octubre y marzo por lo general- suelen comer bellotas, hierbas y lo que se encuentran en el campo.

El olor intenso y el destacable color rojo brillante del jamón ibérico lo diferencia del jamón serrano.

Ahora que conocéis las diferencias entre estos dos tipos de productos gastronómicos os animamos a que pongáis a prueba a vuestra familia y amigos para observar si ellos encuentran la diferencia en su apariencia, aroma y sabor.